google-site-verification=ZkIC5SiohInhVG2I6VhractcKMA0mbMK4ycq_PazXEA Ansiedad y Obsesión en el comportamiento Post-Confinamiento
  • Carlos Perez-Carracedo Lopez

Ansiedad y Obsesión en el comportamiento Post-Confinamiento



Me pareció adecuado escribir este artículo ya que he recibido algunas consultas en relación con el tema que voy a desarrollar brevemente.

La ansiedad aparece cuando dejamos de ser coherentes con relación a las decisiones que tomamos que en este caso que nos ocupa, se trata de todas las medidas, sugerencias y obligaciones a las que estamos sometidos y que debemos aplicar para protegernos del Virus y del contagio.!

La aplicación de estas nos puede generar un enorme cambio de rutina, puede aparecer el miedo, un poderoso enemigo, que altera nuestro razonamiento objetivo de la realidad que estamos viviendo.

En cualquier caso, en cuanto salimos a la calle debemos cumplir una serie de medidas de prevención que a muchos nos pueden generar cuadros de ansiedad por la obsesión que se ha instalado en nuestro cerebro que muchas veces se convierte en un exceso y una falta de coherencia.

Por ejemplo, constantemente el hidrogel alcohólico en nuestras manos, la utilización de guantes, los espacios públicos incluidos los transportes, las mascarillas o la carencia de ellas, en cuanto volvemos a casa, descalzarse para no contaminar el espacio privado del hogar, desinfectar todos los artículos de la compra, cuando andamos por la calle y nos tomamos un café o acudimos a un parque o a la playa, cuando hacemos deporte o paseamos a nuestra mascota, manteniendo en todas ellas la distancia social de protección de 1.5/2m, el distanciamiento emocional, la falta de contacto, las muestras físicas de gratitud de afecto y de cariño, esto sumado a la incertidumbre económica, la prohibición de desplazarnos a ver a nuestras familias que viven en otras provincias y un largo etc…

Todo esto esta bajo el paraguas de un control obsesivo, también bajo el paraguas se esconde la sombra del MIEDO constante al contagio lo que genera un gran cuadro de ansiedad en cuanto abandonamos nuestro hogar y nos enfrentamos a la “inseguridad” del exterior.

Todas estas medidas son buenas y necesarias, pero no cabe duda de que hay días donde se nos acumulan y vemos como muchas veces hay cosas que se nos escapan generando gran sentimiento de frustración.

Las personas con cuadros de ansiedad no pueden gestionar adecuadamente estímulos complejos, como la aplicación de todas estas medidas juntas en un espacio de tiempo muy corto. La ansiedad promueve la creación de la hormona del Cortisol que a su vez daña la proteína de la glucosa dejando que los niveles descontrolados campen a sus anchas por todo nuestro organismo. La amígdala, nuestro súper cerebro que en este caso se activa, es absolutamente intolerante a la ambigüedad, a su vez el hipotálamo que es el encargado de gestionar nuestros procesos de estrés que se ve alterado y como consecuencia manda señales negativas a nuestro hipocampo y así un largo proceso que finalmente lo que produce es una inhibición y una debilitación de todo nuestro sistema inmunodefensivo. Veis donde quiero llegar.

Si no somos coherentes con la gestión adecuada de las medidas sugeridas y no equilibramos las mismas con nuestras vidas, circunstancias y hogares, en cada caso diferentes, acabaremos finalmente por debilitar nuestro sistema defensivo que a su vez si queda expuesto será presa fácil de una posible infección bacteriana o por virus tipo Corona, de ese que tanta obsesión tenemos en protegernos.

El control absoluto de nuestras medidas de protección sencillamente no existe y el exceso de comportamientos de este tipo generan cuadros de ansiedad, miedo e inseguridad.

Debemos ser coherentes, equilibrados y mantener siempre una actitud responsable y razonable de las medidas que debemos adoptar en nuestras vidas para mantener nuestra protección contra un posible contagio.

Os voy a poner un ejemplo personal muy ilustrativo.

Quede a tomar un café con un buen amigo mío, llevaba mascarilla, guantes y además mantuvimos la distancia adecuada, también el lugar donde quedamos estaba perfectamente organizado en este sentido, café y croissant y … cubiertos y servilleta en una bolsita de plástico perfectamente esterilizada para uso individual.

Veo que mi amigo, seguro que, por un hábito y costumbre adquirido a lo largo de los años, ¡coge el croissant con las manos (guantes) y lo parte y se lo come dejando los cubiertos en la bolsa!

Que sentido tiene protegerse con guantes las manos cuando después te comes un croissant con los guantes puestos. Escenas así ocurrirán a diario y seguro que ninguno de nosotros somos conscientes de cuantas cosas nos suceden cada día que se escapan de nuestro control, por lo que quizá hubiera sido mucho más COHERENTE y EQUILIBRADO, no llevar guantes, utilizar el hidrogel alcohólico a la entrada del establecimiento, utilizar la bolsa esterilizada con los cubiertos y disfrutar del exquisito croissant y del café y de la conversación y una vez terminados volver a utilizar el hidrogel para la desinfección de las manos.

Si somos coherentes, si rebajamos nuestra ansiedad, minimizamos el miedo y lo sustituimos por profundo respeto y somos coherentes con nuestras medidas ajustadas a cada circunstancia, veremos como disfrutamos más de las cosas y de la experiencia, nuestra amígdala no secuestrara nuestro cortex pre frontal para pensar razonablemente y resultara que nuestro sistema inmunodefensivo saldrá reforzado para enfrentarse día a día a las exigencias del proceso de volver a una nueva rutina en la desescalada.

Cambiemos miedo por respeto, obsesión por coherencia, mantengamos un nivel de alerta adecuado sin excesos, un tono emocional despierto y atento y veremos como nuestra experiencia, como nuestro día a día mejorará y dejaremos espacio para empezar a disfrutar poniendo en práctica las nuevas rutinas de protección de forma equilibrada.

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