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  • Carlos Perez-Carracedo Lopez

COVID-19



Escribo este artículo después de haber pasado la cuarentena por contagio por Covid-19 y para que mi experiencia pueda de alguna forma servir de guion a aquellas personas que lo estén pasando ahora o las que se puedan ver contagiadas en el futuro.

La combinación de guardar cuarentena y las propias consecuencias de los síntomas que uno pueda tener complican mucho las cosas y no solo a la persona que lo sufre, también a todas las que conviven o forman su círculo más intimo, a partir de ese momento la organización, la logística, las relaciones sufren un cambio inmediato y radical.

El verte aislado, privado de libertad, de movimiento, ya es un cambio muy duro, pasas de 100 a 0 en una tarde, es muy brusco. Si aparecen los síntomas y empiezas a sentirte mal, en mi caso con mal estar general, fiebres altas sostenidas durante una semana, dolores de cabeza, presión en el pecho, es fácil caer en la desesperación y en el desanimo.

Las noches se hacen eternas, te sientes mal, en algunos momentos muy mal, no logras conciliar el sueño, vienen los fantasmas a visitarte, ya sabes esos que traen los miedos, las preocupaciones, los que magnifican los problemas y se cuelan en tu cama en momento de debilidad física y anímica aprovechando la oscuridad. También te asustas cuando ves que la fiebre no baja y que día tras día se mantiene, tienes el miedo en el cuerpo, has visto y oido tantas noticias durante tanto tiempo, que ahora es real, existe la posibilidad de que como las cosas vayan solo un poco peor termines en una cama de hospital con todo lo que ello significa para ti y tu familia.

Amanece y empiezas a ver la luz de un nuevo día, aún así te queda la resaca de la noche dura y la fiebre que no cesa. Pero te levantas y te preparas para iniciar un nuevo día siempre con la esperanza de que el de hoy sea mejor.

Después de una semana de aislamiento y síntomas la lucha deja de ser física y pasa a ser psicológica, el cuerpo ya sabe que hacer y como, tiene su propia batalla interna, la lucha empieza a ser con tu mente, esa es más compleja, más sutil, donde experimentas fases, se mueve constantemente y casi siempre en negativo, con miedo y cansancio no ves por ningún sitio lo positivo. Empieza a dejar huella la falta de afecto físico, los abrazos, los gestos de cariño.

Pero entonces recuerdas la gente que te quiere, que te cuida, especialmente a los que tienes cerca y escuchas desde el otro lado de la puerta, que están igual de preocupados que tu y que sufren las consecuencias igual que tu, saber que están ahi es el mayor de los alivios aunque no puedas abrazarlos o verlos solo en la distancia.

Tus momentos de lectura, de cultivarte, de aprender, de saber más.

Tus momentos de conectarte con tu lado espiritual, tu meditación, tu conexión con otra fuerza que no es la tuya y que solicitas ayuda, alivio, comprensión y empatía.

Los mensajes de todos tus amigos/as y familiares que no dejan de sonar y lejos de ser un incordio por el sonido que emite el teléfono, son ánimos, alientan y animan.

Llega un momento quizá a la semana donde sencillamente te rompes y empiezas a llorar y te das cuenta de lo sanador y liberador de emociones que es.

Moverte y hacer que la sangre circule en tu organismo aunque tu mente quiera tenerte anclado en la silla o en la cama, el mensaje es claro, muévete, haz ejercicio suave para que el cuerpo vaya reaccionando a los impulsos por muy cansado que esté y por muy en contra que lo tengas.

Y recordando lo que me dijo un buen amigo mío que ha estado más veces en la UCI que en el supermercado por accidentes deportivos, si quieres salir del hospital y de un postoperatorio, COME E HIDRATATE, dale a tu cuerpo fuerza y saldrás en la mitad de tiempo, fue recordarlo y desde el día uno con o sin apetito, comer y permanecer fuerte.

Otro factor esencial para la recuperación es fortalecer de cualquier manera el sistema Inmune, existen 2, el innato y el adquirido o adaptativo.

El innato es el que tenemos desde que nos formamos como seres humanos en nuestra cadena y estructura de ADN, macrófagos, neutrófilos, células dendríticas, mastocitos, eosinófilos, basófilos y células NK, estas células son las encargadas de identificar y luchar contra los patógenos.

Pero es el sistema adaptativo el que deberíamos conseguir ampliar en nuestro organismo por factores externos para permitir una respuesta inmune mayor, más efectiva saliendo en ayuda de nuestro sistema innato de defensa y actuación contra el virus.

Como?

Hay que obtener suficiente cantidad de Vitaminas y minerales cómo las A,D,C,E,B6 Y B12, suplementos de hierro, zinc, selenio, probióticos.

Hay mucha admiración por la Melatonina que tiene funciones importantísimas, protege la membrana de la célula, la fortalece y es una molécula potente antioxidante y un fantástico regulador del organismo en general.

Todos los estudios clínicos avalados por la comunidad científica certifican que la Melatonina es un potente estimulador de nuestro sistema inmune-defensivo.

Ahora ya superado y habiendo recuperado mi vida normal y que mi familia pueda volver también a la suya, la cuarentena también deja tiempo para ordenar tu caos que se va acumulando a lo largo del tiempo en tu mente, a gestionar algunas dudas que arrastras ya hace tiempo, a acelerar algunas decisiones que por pereza, falta de tiempo o miedo no has tomado pero que sabes que en algún momento tienes que tomar y de ser consciente que en un momento la vida se te puede girar y encontrarte de repente indefenso, limitado, enfermo, incapacitado.

En realidad lo que os quiero decir, mirando en pasado, solo ha sido un momento, un instante, pero mientras lo vives te parece una eternidad, quizá ahi esta el secreto, que nada es absoluto y final, que todo empieza y todo termina, que todo es una transición, una parte del camino que solo son momentos y que todo cambia y al igual que has entrado, sales, pero con mucho aprendido, de los propios errores.

Gracias a mi mujer por cuidarme, por su infinita paciencia.

Album 8 CONSCIOUSNESS



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